Lógica de la evolución: Tecnología externa vs. tecnología interna

Nuestros abuelos, nuestros padres, qué entendían que era el trabajo? Que se planteaban? Y la vida? Que se cuestionaban? Que se plantean hoy los jóvenes? Como ha cambiado por ejemplo el concepto de viajar, de ver mundo en los últimos 20 años? Y el  concepto o rol de la familia? Y el de ser padre o madre? O no serlo?

Usamos como máximo un 10% de capacidad cerebral. Nuestra neurología está totalmente subestimada y sin usar, sobretodo de puertas para dentro. Osea, hemos puesto mucho empeño, creatividad e innovación en el desarrollo de tecnología externa. Pero nunca nos hemos ocupado de investigar, potenciar o desarrollar la tecnología interior.

Y si nos preguntamos: Adonde podemos llegar con nuestro pensamiento creativo si activamos zonas desconocidas todavía y las aplicamos al liderazgo o relaciones en nuestros equipos de trabajo? Alcanzaríamos perspectivas diferentes? Se nos ocurrirían ideas y soluciones innovadoras ante los retos que estos tiempos nos están planteando?

La física cuántica demuestra de manera fehaciente que dos partículas que se han relacionado en un mismo espacio y tiempo, una vez separadas, siguen relacionándose de manera infinita. No tenemos en cuenta estos potenciales, no los investigamos ni mucho menos, los aprovechamos.

La sociedad en su mayoría está en un estadio evolutivo interno bastante precario e inmaduro. Tenemos muestras por todas partes y no es difícil percatarse. Por ejemplo, permitimos que opiniones externas sobre nosotros mismos nos afecten hasta extremos graves, sin darnos cuenta que somos únicamente nosotros los que podemos dar crédito o no a esa perspectiva; todavía no se sabe encajar o entender la muerte, la enfermedad, el amor o los conflictos (por lo que todos y todas, sin excepción, vamos a pasar en algún momento de nuestra existencia) de manera serena y transformadora. Y etc, etc, etc

Estando instalados en un pensamiento micro, pequeño y superficial, y creyendo que ese pensamiento es todo lo que se puede alcanzar, no vamos a encontrar respuestas a los desafíos que se nos están planteando. Sin percatarnos de que disponemos de un alcance mucho mayor y de que somos capaces de crear diálogos realmente transformadores y resolutivos, no vamos a conseguir la unidad y colaboración indispensable para las necesidades que se nos presentan como comunidad.

Sin desarrollar la propia tecnología interna de la que cada un@ dispone, se sigue intentando resolver los problemas desde lugares anticuados y superficiales, sin visión global ni periférica, y es por eso que la mayoría de humanos están atrapados en situaciones en bucle de las que no saben salir.

Cómo es posible que tras 40mil años en la tierra todavía no hayamos descubierto como aprovechar un conflicto cualquiera para que desemboque en la construcción de algo nuevo a través de nuestras diferencias?

La invitación a actualizarnos hacia una neurología más avanzada está disponible. Y las organizaciones empresariales son una plataforma impresionante para esta evolución. Ésta va a expandirse desde el grueso de la población común hacia las instituciones de poder, y no a la inversa.

Ser una empresa que además de querer generar un negocio sea un vehículo de transformación personal y social, es el compromiso de los empresarios evolucionados del siglo 21, realmente.