TENEMOS MIEDO

cuadro-banno-02-rTengo miedo. Y permíteme el atrevimiento, pero tú también lo tienes. Puedes percatarte de él o no hacerlo, pero, eres humano? Pues tienes miedo. Y mucho.

Sigo siendo atrevida diciendo, que podría denominarme investigadora privada del miedo. Como detective. Su manifestación en forma de transtorno de ansiedad grave en mi cuerpo, que viví hace ya bastantes años, me convirtió en especialista del descubrimiento de su naturaleza. Tuve la fortuna de optar por seguir esta senda y muy paulatinamente, ir decidiendo ponerme delante de él. Y sigo en ello.

Hace unas semanas, sentada en el muy digno escusado un domingo al mediodía (no sé por qué extraña razón ha sido a menudo éste testigo mudo de grandes descubrimientos espirituales) de repente, así como llegan estas pistas que apuntan la verdad y que muy de vez en cuando nos permitimos ver, lo vi claramente, diáfano. Tenemos miedo todo el rato. De todo. El origen de casi todos nuestros problemas, deseos, expectativas y pensamientos es el miedo. No es fácil verlo, no, seguía yo mirando… por qué además de tener miedo todo el rato, todo el rato estoy intentando no verlo, no sentirlo, no conocerlo, no ponerme delante. Estoy como girando la cabeza, como huyendo dentro de mí de algo que está dentro de mí. Estoy como sintiéndolo de lejos y haciendo todo lo posible por no sentirlo ni mucho menos reconocerlo.

Ay! seguía yo allí sentada, ojiplática ante tal descubrimiento. Con qué cansancio convivimos!

Ya por la tarde, puestos a explicar intimidades, cuando me disponía a planchar, vi que habían colgado la última charla de Sergi Torres, con quien me une, además de lo que es indisoluble y él encarna, una afinidad en la comunicación y una sincronicidad que ni alcanzo a comprender ni me dispongo a hacerlo. Aunque sí me sigue sorprendiendo, lo cual sólo deja en evidencia mi bajísimo nivel de conocimiento. La charla se titulaba»Cuando decides sentir el miedo». Me quedé boquiabierta. Y la escuché, claro. Sergi describía con brillantez lo que yo había descubierto hacía unas horas. Ponía palabras, envoltorio y lazo, a «aquello» que yo acababa de Ver. Como que me parece que no se puede explicar mejor no es necesario que me desgañite intentándolo. Aprovechemos lo que está escrito, lo que ya está dicho. No hace falta buscar nada nuevo más. 

Os recomiendo escucharla. Si queréis hacerlo en grupo y después comentarla y compartir la experiencia, ésa será mi propuesta para el próximo «Encuentros con la Presencia» el martes 20 de octubre. Allí os esperaremos!