PRIMAVERA Y HUMANOS

El sol llama a los brotes que han estado ocultos durante el invierno, desaparecidos, sin vida, casi pareciendo muertos. Ahora, parece que se llaman unos a otros a silbidos y salen acompasados y acompañándose, por doquier. En la Naturaleza, nadie discute con nadie. El ciprés no se pelea con el pino porqué uno brota antes que el otro, porqué uno es más lento o el otro da más piñas. La mimosa, olorosa y resplandeciente por poco tiempo, no se queja ni llora cuando le toca secarse y volver a dormir. Los rosales, no compiten entre ellos a ver quien florece antes, más que cuando la mano humana los fuerza para vender más rosas en sant jordi. La Naturaleza no discute nunca, ni con nada ni con nadie.

Eso es potestad y privilegio, sólo, de los humanos. Tenemos una emisora de radio en nuestras cabezas que discute todo el tiempo, con todo. Discute con el presente, con el pasado, con el futuro. Discute con las personas a las que queremos cambiar bajo nuestras consideraciones a toda costa. Discute con el dinero, con el trabajo, con las expectativas. Discute, y de manera muy violenta, con la Naturaleza y sus ciclos biológicos y vitales.
Y desde ese discutir, lo que hacemos, es intentar organizarlo todo para que esa discusión nos vaya a favor. Para tener razón. Para que todo sea como yo quiero o creo que debe ser. Y ahí andamos, los humanos, intentando organizar una sociedad más justa y evolucionada, desde un lugar completamente contrario al que nos podría proveer de otro punto de vista, más ecuánime y sabio, más incluyente y amoroso…

En realidad, sólo tenemos un problema y sólo una solución. El problema? La voz que habla en tu cabeza y te cuenta lo que piensas sobre la vida y además te convence que ese pensar eres tu. Esa voz tiene, ojo no la subestimemos, el poder de evitar que vivas la vida en realidad. Sin pensarla, sólo viviéndola. Siendo experiencia plenamente y nada más.

La solución? Elegir. Escoger. Decidir. Consistentemente. Perseverantemente. Dónde quiero estar? A qué voz quiero escuchar? Por dónde quiero seguir? Qué quiero repetir? Qué camino deseo tomar?
No podemos seguir pensando que esa voz tiene autonomía propia y no permite que dejemos de pensar lo que ya nos damos cuenta no nos interesa pensar. A ver, es mi cabeza y mi mente. Y yo dispongo del timón de mi psique, de mi cuerpo y de mi mente. Aunque no recuerde que existe un timón y que yo puedo dirigirlo, está.

Necesitamos más que nunca, recuperar ese timón. Encontrarlo y con decisión, agarrarlo y dirigirlo. Yo creo que es una buena noticia el encajar que la responsabilidad es sólo tuya y de nadie más. Ni de tus padres, ni de tus hijos, ni de la pareja, ni del pasado o el presente. Todo eso sólo te alimenta el mismo lugar de siempre, victimista e inactivo. El nuevo lugar, el nuevo espacio al que se nos invita a saltar requiere aceptar esa absoluta y total responsabilidad. De verdad que son buenas noticias. Si sientes vértigo o miedo, es, solamente, porque todavía no has experimentado el bienestar de dirigir decididamente tu propio timón. Y yo te deseo desde el corazón que lo encuentres. Muchas gracias!