R.EVOLUCIÓN, FIN DE CICLO Y RE.NOVACIÓN

Vivimos tiempos convulsos, todos. Tanto a nivel social como individual, pareciese que todo se acelera y que las dificultades se intensifican. Es necesario un cambio, en eso estamos todos de acuerdo. Lo que todavía no vemos claro, es que ese cambio comienza en nuestro interior.

No hay verdadero cambio en nada si no cambio el origen, la fuente del conflicto o problema. Es como si tengo una fuga de agua en casa y voy enmasillando y pintando la pared por donde aparece la humedad, continuamente, sin llegar a la reparar o cambiar la tubería dañada. Hasta que no lo haga, la humedad seguirá apareciendo. Y a más tiempo la siga obviando más grave será el problema. Hacemos oídos sordos a la fuente del conflicto y funcionamos poniendo parches en nuestras vidas.

Esto nos está sucediendo, como señalaba, a todos los niveles, social, político, territorial, como sociedad. No hace falta tener una bola de cristal para darte cuenta de ésto. Los conflictos en el mundo se multiplican, las posturas se intensifican, no se encuentra vía de salida en muchas de estas situaciones. Ejemplos claros, tenemos varios…catalunya-españa/europa-gran bretaña/eeuu-corea/occidente-oriente…

A nivel individual, familiar, personal…la convulsión también es clara. No hace falta dedicarse al mundo de la ayuda terapéutica para verlo. Cualquiera puede ver a su alrededor que los niños cada vez muestran más conflictos con ellos mismos y su entorno, como espejo de lo que se encuentran cuando vienen a este mundo. Los adolescentes, muchos jóvenes, también tienen serios problemas en encontrar su encaje en este mundo. Muchas parejas viven en una mediocridad resignada a una velocidad en la que se ven sumidos, muchas veces sometidos, sin encontrar alternativa alguna. La violencia física, o las enfermedades de diferente índole, los accidentes de todo tipo…tienen los hospitales y el sistema sanitario colapsado… En el trabajo, a menudo, nadie se plantea que un objetivo común pudiera ser, además de los beneficios económicos, crecer juntos, evolucionar, estar agusto trabajando, o incluso ser felices o trabajar en paz. Decir ésto en la mayoría de las empresas suena hoy todavía casi a brujería, o como poco, muy extraño…

No sé…es como para pararse a pensar que algo ya no funciona, no? Que algo huele a caducado. Algo se siente como fin de ciclo, final. Hasta aquí, no sé si con acierto o desacierto, de todo habrá, hemos ido haciendo como comunidad humana. Pero ahora, todo éso ya no nos sirve, de manera clara, NO FUNCIONA. Llegó el momento de picar la pared, llegar a la tubería, pararnos delante de ella, y descubrir qué necesita para ser reparada, antes de apresurarnos a cerrar de nuevo la pared.

Tanto es fuera como dentro como tanto es dentro como fuera. Tanto veo el conflicto y la desorientación a nivel macro, mundo, continente, país, comunidad, nación, como lo veo a nivel micro, individual, con la familia, pareja, hijos, economía, trabajo, cuerpo… Tanto es que le ocurra a mis vecinos, pacientes, amigos, familia…como me esté ocurriendo a mí. Cuestión de tiempo que cambien las tortas. Tiempos convulsos, decía. Para todos, sin excepción.

Entonces? Que hacemos?

Siento que tengo buenas noticias. Siento que puedo aportar algo al mundo. Siento que son buenas noticias porqué dependen de mí, de mi decisión de qué hacer con mi fuga de agua, con mi pared con humedad, con mis temas pendientes, con mi dolor humano, con aquello que sea que me encuentre. Son buenas noticias porqué puedo decidir con qué ojos, con qué mirada, con qué aportación, abordo también esas situaciones sociales o políticas con las que me encuentro.

Tiendo a simplificar. Cómo miro? Con comprensión, empatía, escucha, corazón, ósea, amor? O miro con odio, sólo opinión, con mi razón que es la razón, desde ese lugar inamovible? Que aporto realmente?

En la historia de la humanidad, como marca la ley del 7 o ley de la octava, siempre ha habido revoluciones. Esta es una más de ellas. La diferencia, para mí, es que ésta, es una revolución conciencial. Una revolución interior. La necesidad de dar una salto cuántico hacia una comprensión más sabia y profunda de nosotros mismos y del mundo. No necesito a nadie para éso. Sólo necesito mi decisión firme y consistente de aportar éso al mundo. Y, seguramente, lo que me pasa es que todavía no tengo idea, porqué no lo veo con los ojos del cuerpo, del potencial y el poder que esa revolución interior propaga. Pero es fácil imaginárselo. Podemos imaginar miles de personas mirando con amor verdadero, desde la Paz, desde la Presencia, cualquiera de las situaciones de conflicto que antes hemos descrito, sean individuales o colectivas? Quien haya estado con UNA persona en paz y se haya dejado impregnar, entenderá enseguida de que estoy hablando. El poder que esa paz tiene no puede expresarse en palabras.

Sí, esta opción te responsabiliza, te conlleva formar parte, te invita a asumir tu aportación al mundo. Te invita a movilizarte de otra forma, con una mayor implicación de tus asuntos y de como te mueves por el mundo. Te muestra lo que enseñas. Este camino te denunciará tus incoherencias y te conducirá a dejar de culpar fuera lo que verás igualmente dentro. No te digo que sea una camino fácil, andamos en pañales en cuanto a nivel de evolución conciencial, pero, acaso es fácil donde nos encontramos ahora?

Gracias