NO HAY NADA QUE TEMER

Compruebo, en todos estos años de auto-indagación de mi propia naturaleza, y a través de las personas que confían en mí en consulta, como todos tememos, de una manera bastante intensa, aquello que imaginamos, o sentimos, tenemos dentro.

A menudo, algunas personas cuando comienzan el camino del proceso que propongo, me manifiestan tener ese temor de “abrir la caja de pandora” y sufrir más todavía, o que las cosas, sus situaciones de vida, empeoren.

Pero si nos paramos un momento a pensar sobre ésto, podremos ver serenamente, que no tiene sentido. Esta creencia se basa a su vez en otra creencia que nos cree capaces de guardar bajo llave en un almacén cerrado en nuestro interior aquello que nos turba, y de esta manera, vivir feliz y tranquilo ignorándolo, obviándolo, haciendo ver que ya no está ahí.

Para conseguir ésto, hemos fabricado en nuestra sociedad infinidad de estímulos y adicciones de todo tipo, como maneras de despistarnos de todo éso que tanto miedo nos da y tan tremendo nos parece. Este proceso de evitación o evasión en un alto porcentaje no es en absoluto consciente. Pero en algunas personas sí lo es, y es a ellas a quienes les digo: NO HAY NADA QUE TEMER.

Todo ese tinglado de ideas que se organizan alrededor de esta cuestión, de que me ocurrirá algo chungo si miro el dolor que yo sé, o imagino, o me parece, que debe estar dentro, no es verdad. Que no es cierto, sencillamente. Que es una creencia fruto de un miedo, que como casi todos los miedos que nos embargan, si los investigáis, no tienen sentido, la mayoría de las veces, siendo fácil y rápido comprobar, por ejemplo, que no son objetivos.

Debemos, entre todos los que llevamos años en este camino, dar este claro mensaje. No es necesario seguir sufriendo. Y soltar el sufrimiento no implica seguir sufriendo ni pasar un largo recorrido hasta llegar a la Paz. Que lo único que puede alejarnos del sufrimiento es la Conciencia de lo que hay, porqué ella nos demuestra, de manera sencilla y amable, que en realidad, NO HAY NADA QUE TEMER. Y al ver ésto, de una forma tan transparente, dejamos de sentir que llevamos algo “malo” dentro. Comprendemos que “éso” forma parte de nuestra naturaleza humana, y que no pasa nada por sentirlo, por verlo, por reconocerlo y por dejarlo estar. Bueno, sí que pasa algo en realidad. Que comenzamos a Estar en Paz con nosotros mismos.

Gracias!!