TOMA CASTAÑA

Hoy alguien me decía que los humanos somos paletos espirituales.
Creo, humildemente, que es cierto.

Creo, que todavía nos preocupamos demasiado por cosas que no tienen ninguna, pero ninguna importancia.
Creo, que no entendemos nada.

No entendemos que cuando odiamos (o nos enfadamos o enrabiamos, es lo mismo) a alguien o algo, en realidad, sólo nos estamos odiando a nosotros mismos, por poner sólo un ejemplo. Y si lo entendemos, nos queda reposado en un lugar teórico, pero nos resulta casi imposible comprender que sólo es la experiencia real de éso (sentir el odio hacia ti mismo dentro de ti cuando experimentas cualquier tipo de rabia) la que te enseña.

Creo, que todo lo que vamos acumulando, conceptos, experiencias, formaciones, más conceptos, análisis, estadísticas, ideas, opiniones, etc, sobre nuestra naturaleza humana y su funcionamiento, finalmente no es más que la colección particular de cada uno de su forma de ver las cosas, con las gafas que cada uno lleve en su momento. Creo que tampoco entendemos verdaderamente que estas gafas no nos dejan ni nunca nos dejarán ver más allá.

Creo, que estamos bien en pañales a la hora de entender qué hacemos aquí y para que vivimos éso que llamamos vida.

Mientras tanto, todos seguimos enfrascados en intentar cambiar nuestras vidas o en una causa todavía mayor, cambiar el mundo. Desde esos pañales, desde ese no enterarnos de nada, desde ese paletismo espiritual, pretendemos decir o dejar de decir lo que nos conviene o no nos conviene a la mayoría.

Creo que tan sólo que aplicáramos verdaderamente en cada instante aquella célebre frase de Sócrates, “Sólo sé que no se nada”, y nos abriéramos a escuchar y experimentar que hay detrás de ese dejarte no saber nada, quizás encontraríamos en algún instante la profunda enseñanza que en ésta se esconde.

Creo que, señores y señoras humanos, no sabemos nada de nada y lo que es peor, no nos hemos enterado todavía de que ésto es así.

Sólo sé que No Sé Nada. Toma castaña!