EN TIERRA HOSTIL

Hace unas semanas vi un programa de tv que me estremeció profundamente. No es habitual que me apunte a ver lo que a menudo me parece el circo romano del siglo 21. Pero este día y en esta ocasión, por los motivos que a continuación comparto, ahí que me planté y ahí que me quedé.

En esta ocasión trataban del tráfico del coltán, un mineral indispensable en la fabricación de cualquier dispositivo electrónico. Todos nosotros disponemos de un teléfono móvil, tablet u ordenador. Por tanto, todos nosotros participamos de esa masacre, de forma más o menos inconsciente. Hacerme cargo de ésto y responsabilizarme de mi parte como humana usuaria de este tipo de terminales, fue lo que me invitó a quedarme ante el televisor.

Era un día en el que me sentía especialmente lúcida. Y confié en este estado como fuente de investigación y así ver como podía recibir aquel horror desde ese lugar interior distinto que tantos ya, venimos explorando. Desde el Alma. 

No pude sostener la mirada desde ese lugar de Amor. Observaba como esa hostilidad se me llevaba sin remedio. Me acosté, sintiendo el estómago completamente retorcido. Recordé que el Perdón es lo que esa hostilidad necesita para ser trascendida. Pero sólo quedaba en un recuerdo. Me dormí, sin conseguirlo.

Al día siguiente, seguía con esa sensación. Como es que la especie humana puede llegar a un nivel de desconexión y crueldad tan inmenso. Como es que hemos perdido la relación con el Amor, la Compasión, como es que en tantos y tantos humanos no queda un resto de empatía de ninguna clase…se preguntaba mi mente sin cesar…

Percibí que si miraba éso desde la separación, me podían suceder varias cosas y tenía por tanto, varias opciones, tipo: bueno, yo estoy aquí y ellos allí; a mi no me pasa nada en mi confortable casa y a ellos sí; que pena me dan pero nada más; o bueno, salgo con un cartel a la calle y me hago activista de la causa…

Comprobé que tenía claras muestras a lo largo de la historia para ver que cualquiera de estas posiciones/acciones, no resolvía nada en profundidad. Sólo me conducía a sentirme más separada, más impotente, más triste, más desesperanzada.

Hostilidad reprimida (Boris Artzybasheff)
ilustración de Boris Artzybasheff

Pongo todos mis recursos y energía en investigar como es mirar ésto desde la No Separación, ésto quiere decir desde el Amor, desde la Unidad, desde esa mirada que contempla el escenario humano como algo completo, y de lo cual formo parte indisoluble. Repito, indisoluble, léase definición (que no puede desatarse/separarse).

Salgo a la calle, centro de barcelona. Y veo, en las caras de las personas, en la manera de moverse, de no mirarse, de no interactuar entre ellas…veo hostilidad. Sigo investigando, miro dentro de mí. Veo el reflejo de un pensamiento y su contenido…sí, es también hostilidad. Miro algún gesto, ahora al volante del coche. Sale compulsivamente, no me he percatado de como decidía “regalar” ese gesto a una persona. Sí, no tengo más remedio que reconocer que ésto también es hostilidad.

Entonces…está por todas partes, reconozco. Me quedo ahí un instante, asumiendo ésto, observándolo, sin más pretensión. Sin opinar, sin juzgarme ni juzgar, sencillamente lo miro. Y entonces sí, se abre la puerta. Y nos veo a todos juntos, todos los humanitos, hechos este lío que estamos hechos. Y veo la infelicidad que nos rodea, directa o indirectamente, porqué la infelicidad de tu vecino, aunque tú no te des cuenta, está también presente en tu vida. Y ahí, si, que entra, la verdadera Compasión. Y ahí comienza a llegarme un conocimiento, en forma de comprensión, para lo que me resulta difícil encontrar palabras ahora.

Pero sí, por fin, ahora puedo mirar desde el Amor. Y si, por fin, que consuelo. Y puedo comprender, y Perdonar. Y entonces sí que sí, estoy dispuesta y preparada para el Milagro.

En que forma ocurrirá o llegará…éso ya imposible saberlo!