COGER LA VIDA COMO VIENE

Hace algunos días, estas palabras irrumpieron en mi mente. Coger la vida como viene. Al escucharlas, algo dentro de mí se paró, y mi mente quedó como flotando, mirándose atenta y curiosamente el mensaje que en si, contenía la frase.

Coger la vida como viene. Fíjate. Es sencillo. Como entonces nos puede costar tanto? Me apareció. De fondo, seguía ese estado de estupefacción, esa atención como cuando eres niño y descubres algo que nunca antes has visto.

Coger           la vida         como          viene.

Cogerla. Como un gesto que hago con la mano. Prenderla. Con la actitud de quedarme con eso. Mirarla. Sencillamente, sin mas argumentos. Vivirla. Me dispongo, pero en mayúsculas, a experimentarlo.

Algo que va más allá de éso que llamamos “aceptación”. Porqué para tener que aceptarlo, debe haber todavía algo de rechazo. No. Aquí hablamos sencillamente de Coger la Vida como Viene. Y quedarnos ahí flotando en ese coger…

Siguiéndole la pista a este baile de palabras en mi mente, hoy apareció una segunda parte. Dice: Y SOLTAR CUALQUIER IDEA AL RESPECTO.

Ah! Cojo la vida y suelto a la idea. Si, ahora lo tengo. Cojo la vida (acordémonos del gesto) y suelto la idea. La dejo marchar: ahora no me interesa la opinión de la mente sobre la vida. Ahora sólo me interesa vivirla.

Entro en un espacio nuevo, un instante santo, me atrevería a decir. Siento una paz que me parece no es de este mundo. Una sonrisa enorme se dibuja en mi interior. No hay palabras, aquí sí que no, que puedan describir este lugar…

Dicen que lo importante de vivir un instante santo es que a partir de ese momento, ya sabes que existe. Y que puedes volver a encontrarlo.

Feliz Verano