CAMBIO DE OCTAVA

Muchos hablamos de cambio de ciclo. Unos desde la perspectiva más superficial (economía, política, sociedad, etc). Otros desde un aspecto más profundo (valores, humanidad, educación, medio ambiente  etc). También algunos añadimos que el cambio de ciclo está ocurriendo a otro nivel, mucho más desconocido para nosotros los humanos pero real y perceptible (energético, vibratorio)…

En ésto aunque a diferentes niveles, estamos todos de acuerdo.

Todos nosotros atravesamos cambios de ciclo constantemente en nuestras vidas. Los científicos afirman que cada 7 años nuestras células se han renovado completamente. Pensándolo bien, es apasionante: si cada 7 años todas nuestras células han cambiado, no será que cambia también alguna otra cosa, no será que ésto afecta a nuestro grado de evolución personal?

Estudiosos de la naturaleza humana afirman que así es. Que en periodos de 7 años se dan fases evolutivas de la persona. Podemos pensar en nuestro propio desarrollo, o en el de nuestros hijos, observando por un momento:

Como es o como fue la primera etapa, de los 0 a los 7. De salir al mundo y no diferenciar al cuerpo de mamá del mío,  a saber que soy alguien independiente de mamá y comprobar como funciona el mundo y como me va a mi con el mundo, cuando hago o digo o cuando no hago o digo. De los 7 a los 14. La adolescencia nos abre camino a las relaciones sociales y nuestro posicionamiento en ellas. Comienzo a sentir emociones hacia personas fuera del ámbito familiar que me reafirman o me excluyen. De los 14 a los 21. La edad adulta pica a mi puerta y me doy cuenta de que tengo que hacer algo por mi mismo o misma, que tengo que labrarme un camino propio y que algún día deberé ser si no lo debo ser ya, auto-suficiente. De los 21 a los 27. Se espera de mi que ya ande “encaminad@”. Que haya encontrado de alguna forma ese camino propio. Y si no es así, comienzo a sentir eso que llamamos fracaso. De los 27 a los 35….

Y así podríamos seguir definiendo fases y sub-fases en las fases.

sieteAlgunos maestros denominan este movimiento de ciclos “la ley del 7”. Dicen que todo y todos estamos expuestos a esta ley, incluido el universo.

Si observamos los ejemplos de cambios de ciclo en nuestras vidas, tal como describía antes, nunca son fáciles. Más o menos inconscientes o conscientes pero nunca fáciles. A veces nos parece que no avanzamos, que hay algo estancado, que no acabamos de pasar de un ciclo al siguiente. Puede ser que nos encontremos con dificultades y que el miedo por un tiempo nos paralice. Pero las células de tu cuerpo siguen cambiando cada 7 años. Y las células del universo también.

Creo profundamente que nos encontramos en este cambio de ciclo, como universo y como humanidad. Y que como siempre ha sucedido y sucederá el cambio se dará igualmente, con nuestra participación o sin ella, con nuestra consciencia o nuestra inconsciencia.

Aunque en ésto último y según mi perspectiva, encontramos la clave de lo único que podemos “hacer”, en lo que podemos facilitar o complicar este cambio de ciclo universal para con nosotros mismos.

La cosa resulta paradójica. Porqué se trata de un movimiento global, universal, comunitario. Muchos ejemplos que ya se están dando nos ilustran ésto. Pero el verdadero y profundo trabajo es individual. Convertirnos en personas más conscientes, más coherentes, más centradas, empáticas y amables. Ser mejores personas, en el amplio sentido de la palabra. Y esto es algo que sólo se puede hacer desde dentro de cada uno. Ocuparte de tus sombras para no expandirlas ni escupirlas hacia el mundo y responsabilizarte de la calidad de lo que emites hacia los demás, sólo se puede hacer desde dentro. Y por tanto sólo desde este adentro tu aportación al grupo, a la comunidad y al universo puede ayudar.

Y como el libre albedrío existe y de hecho es la única forma de verdadera libertad que disponemos, tenemos el derecho absoluto de decidir sobre si responsabilizarnos sobre ésto o no. Y no podemos convencer al vecino, ni evolucionar por él. No sirve desgañitarnos para que el prójimo se de cuenta o sea más consciente. Sólo sirve y de nuevo insisto, el que seas consciente de lo que cada movimiento o no movimiento que ejerces, produce.

Y si seguimos ese periplo, ampliando más y más cada día la responsabilidad sobre nosotros mismos, es posible que comprobemos como la vida participa agradecida de ese movimiento. Y propone y ayuda, de alguna manera. Quizás no en la forma en la que tu pensabas, quizás hasta con más creatividad. Pero lo que es seguro es que ahí está, siempre, generosa y bondadosa. Sin excepción.

Gracias