SE RUEGA SILENCIO

Hace varios años, una persona que venía a las excursiones me regaló un dossier que había ido recopilando con escritos sobre el silencio. Me interesé por el tema, y busqué y leí todo lo que cayó en mis manos sobre ello. Ciertamente encontré mucho escrito y dicho: desde las diferentes formas de entender al silencio hasta sus usos y desusos. De como muchas religiones incorporan al silencio, entendiéndolo de diversas formas, en sus plegarias. Llegué a leer un estudio en el que alguien afirmaba (y no recuerdo quien) que el silencio podía usarse como arma arrojadiza, como elemento de agresión. Esos silencios incómodos…

Y es que en el mundo de la forma, en la superficie de la vida, el silencio no siempre está bien visto. Guardar silencio a menudo significa tensión. Cuando estamos en una reunión con un grupo de gente, si por un momento se hace un silencio, enseguida alguien se encarga de gritar…”ei, que no decaiga el ánimo, venga, todos arriba!!” o si un día no tenemos ganas de hablar (que a menudo puede significar estar cansados o cansadas de tener la máscara activada), enseguida nos podemos escuchar “estas muy callada, hoy…que te pasa?”
Es cierto que hay silencios y silencios. Que los hay de puertas para afuera (osea, que mantengo la boca cerrada), pero que de puertas para adentro (ósea a nivel mental/emocional) el ruido es todavía más agudo e insoportable…

Pero la verdad del silencio, es que guarda dentro de si una vibración y una enseñanza muy particular. El título del libro-joyita de Eckhart Tolle, “El Silencio Habla”, nos lo señala. Y es que es cierto, que el silencio habla. En el silencio, podemos encontrar y encontramos, la clave de la Presencia, que es lo mismo que la clave de la Vida.

Una vez, en sesión con una persona, guardamos silencio por primera vez desde que trabajábamos juntos.  Tras unos segundos o minutos, no sé, y con los ojos muy abiertos me dijo: que me has hecho? Mi mente estaba callada por primera vez en mucho tiempo….
Me sonreí, pensó que era cosa mía!! No lo era…simplemente, juntos, entramos en la vibración de ese silencio y la quietud se alojó en nuestro interior…

Hay maestros que no hablan, o hablan muy poco. En los retiros que he compartido con Dhiravamsa, la mayor parte del tiempo lo “único” que él hace es venir a la sala a meditar. Entra en silencio y se va en silencio. Enseña desde ahí, y es que verdaderamente no es necesario nada más. Una vez escuche a Marina decir que “realmente hablamos por entretenernos…” :), siempre que me acuerdo de esta frase me entra la risa…

En el próximo encuentro (el 10 de enero a las 19:30h) del “Grupo de Atención” va a haber pocas palabras, o quizás ninguna. Vamos a poner el interés y la atención en aprender de la propia esencia, de la fuente: del Silencio.

Nos encantará compartir ese silencio contigo, si te animas a venir. Gracias