LAS RELACIONES PERSONALES: SUPERFICIE O PROFUNDIDAD

El otro día estaba en un establecimiento esperando para hacer unas gestiones. Entró por la puerta una señora bastante mayor, con el cabello completamente blanco, menuda, muy guapa. Se sentó a mi lado en donde había un periódico, lo cogió, lo ojeó, y comenzó a comentar lo mal que iba el mundo. Que si el dinero, me decía, que si todo va fatal, que si como no cambiemos…los políticos, buf, ni nombrarlos. Observé como algo dentro de mí me empujaba a apuntarme a la queja, sabiendo como sé que es algo completamente dañino. La queja no sirve para nada más que para alimentar a la propia queja, y por tanto aumentar la negatividad. Aún y con esas, seguí observando como, por un momento, la conversación entre la señora y yo era una pura réplica a las miles que cada día se dan en nuestro país. Cuanto alimento diario para el ego! 
Al poco tiempo, el rumbo de la conversación cambió de repente. El tono de las voces, y sobretodo el contenido se llenaron de complicidad, de calidad. La mujer comenzó a hablarme de la vida, de la muerte, del amor, de la soledad.  Me contó lo mucho que la ayudaba la música y lo bien que tocaba el piano. Me explicó como a veces, le ocurría “algo” que no podía explicar con palabras, le llegaba la inspiración y creaba una música que maravillaba a los que la rodeaban. También me contó cómo, a veces, ése “algo” no llegaba, y entonces ella ya sabía que ese día no tocaría nada bueno.
Llegó mi turno y nos despedimos afectuosamente, siguiendo cada una nuestro camino sin más. Había ocurrido. Por un momento, la calidad de la Atención puesta en la conversación había facilitado que la energía de la Presencia  apareciera. Lo que comenzó siendo una conversación más basada en la queja y en la negatividad se convirtió en algo completamente diferente:  un encuentro verdadero entre dos personas.
Una vez más me encontraba hablando con alguien cercano de lo que me había ocurrido con otra persona, también cercana. Contaba lo que yo sentía, aunque también lo que me parecía que le ocurría al otro, como debía ser y no ser, atreviéndome a creer, una vez más (cuantas hacen falta?? J ), que era capaz de poder saber o percibir cual era la situación de esa persona. En ese instante, recibí una llamada de teléfono, era ella. Presté atención al máximo, como si en ese momento tocaran la campana que da el inicio a la meditación. Una oleada de consciencia me invadió, para dejar paso a un darme cuenta muy claro: todo eso que estaba comentando hacía un momento era mío, completamente mío. Quizás el otro también lo tenía, si, no sé. Aunque ése no es el caso. El caso es que TODO lo que yo creía que le ocurría, en realidad me estaba ocurriendo a mí. Esa es la verdadera RESPONSABILIDAD, y es mía. La conversación fue fácil, ligera, sin densidad. Dos personas que se telefonean y que se quieren, eso es lo que me quedó.
En el Grupo de Atención del próximo Martes 13 de diciembre, de 19:30 a 21:30h (ojo!!! Cambiamos la hora!) experimentaremos como es relacionarse con el otro desde la Presencia, y como es desde el Ego. También habrá espacio para compartir esas experiencias.
Necesitamos personas para que la práctica sea más potente, por lo que por favor, ven!! Es seguro que te servirá para llevártelo portátil a tus propias relaciones. Se trata de una nueva dimensión de éstas, que necesitamos incorporar a nuestras vidas como agua de mayo.
Ven y compruébalo para saber de qué estamos hablando. Muchas gracias!!