BUSCANDO EL PROBLEMA

Vamos a la playa, uf! Como quema la arena! Está todo a tope, si es que desde luego, tendríamos que haber llegado antes! Vaya con la gente…mira a esta familia, que ocupan media playa con los utensilios playeros, mesas, neveras y toldos (ahora la sombrilla de toda la vida no es suficiente, se ve). En fin, aquí mismo? Bien, no es que me encante el sitio, pero que le vamos a hacer. Venga, que lo pasaremos bien. El sol es de justicia, eh? Que, nos bañamos? Que todavía no? Vengaaa, a que hemos venido a la playa si no! Que rollazo, ahora me tengo que bañar solo! Siempre pasa igual! Bueno, voy a intentar tranquilizarme, que estamos de vacaciones y nos hemos gastado un pastón…oiga, que el niño me está tirando agua! Esta playa no me gusta, definitivamente. Puag! Un plástico! Nos estamos cargando el planeta con tanto plástico…ya me he cansado de agua y de gente, me voy a estirar en la toalla, me pongo los auriculares y me evado del mundo. Oye, que he visto un sitio en donde estaremos mejor…venga, coge las cosas y corre, que al final, como soy el más listo de la playa, vamos a ser los mejor situaos. Jajaja, si es que hay que ser espabilao.  Ahora sí que estoy bien, pero estaré mejor después, cuando me meta entre pecho y espalda esa paellita que hemos quedao nos vamos a comer…pero, otra vez el niño aquí? Brrrrr…Bueno, me voy a poner a leer tranquilamente para relajarme un rato, el análisis que hace este autor sobre la cría del cangrejo común de mar resulta interesantísimo…uf, no sé que me pasa en este costado que me duele…a ver si voy a ponerme malo y se nos fastidian las vacaciones? Si mañana sigue así me acerco al médico, porqué, aquí, por cierto, donde está el ambulatorio? Pepi, nos hemos fijado en donde está el médico por si lo necesitamos? Con los recortes en sanidad que hay actualmente…si es que mira que la cosa está malamente…yo tengo mi trabajo de siempre, y la Pepi también, a nosotros nos va bien, de momento… nuestro coche y casa pagados, nuestro dinerito en el banco…pero tal como está la cosa…nunca se sabe…oye, sabes qué Pepi? Que mejor nos comemos un bocata en vez de la paella que habíamos hablao, que la cosa está muy mal y es mejor ahorrar…pero bueno, no te pongas así que estamos de vacaciones!!!
A alguien le suena?
Tiene un sabor, color o sintonía conocida?
Y donde es que lo escuchamos?
Quizás con otro contenido…sí, he tirado de cierto sarcasmo…quizás no sea tan claramente quejoso. Quizás sea más sofisticado, más interesante, más culto…bueno, por favor, yo no…
Aunque, quizás, en un alarde de sinceridad con nosotros mismos, podemos reconocer fácilmente la velocidad, el sin ton ni son, la inconexión…
Si nos paramos a escuchar, esta sintonía nos resulta conocida a todos. Y es que se trata de la frecuencia, del contenido sin sentido de la mayor parte de los 40.000 a 80.000 pensamientos diarios que transcurren por nuestra mente. Pensamientos que circulan sin cesar por un canal invisible, pero real. Ideas que la mayor parte del tiempo son o inconexas entre sí o repetitivas en un bucle sin final…

La mente humana de nuestra sociedad actual se ha estropeado. Años y años de confusión profunda nos han traído hasta aquí. La mente, el pensamiento, el raciocinio es una herramienta extraordinaria de la que disponemos los seres humanos, y seguro que nos pondríamos de acuerdo en las cosas maravillosas que ha creado y crea en el mundo de la ciencia, la medicina, la arquitectura, el arte… Es lo que nos ha diferenciado de cualquier otra especie del planeta y es, como ella misma demuestra en nuestro interior todos los días, muy poderosa.
Pero en cualquier caso, la mente no sirve para decirte quién eres, en profundidad, ni para qué estás en este mundo. Tampoco sirve para decirte lo mucho o poco que vales ante las reacciones de los demás. Cuando la mente se dedica a enjuiciar el comportamiento de los otros o el tuyo propio, para  hacerte sentir mejor o peor, y no nos engañemos, esto nos ocurre a todas y todos continuamente, sólo puede conseguir crear sufrimiento.

La mente no te va a ayudar a saber lo que estás sintiendo, es a otro lugar al que tienes que dirigirte para percibir lo que sientes. Ni te va a ayudar a ser más auténtico, a tener menos miedo. La mente, en ningún caso, te va a ayudar a vivir la vida. Al menos, no te va a ayudar si crees que sólo eres lo que ella te dice. Porqué la vida, y aquí volvemos a donde siempre, claro, sólo la podemos encontrar en el momento presente. Y la mente no tiene la capacidad de ESTAR en el momento presente. Compruébalo, fíjate, observa al pensamiento, y verás…No puede vivir en el momento presente, porqué no sabe como ni es su función.
Hablando con las personas compruebo cada día con más frecuencia como en los tiempos actuales se ha “puesto de moda”, todavía más, el análisis psicológico/social/relacional. Muchas personas quedan enganchadas en un análisis mental de las situaciones personales que les rodean. Hablan sobre. Como es que me ha hecho esto, como es que yo he hecho lo otro. Ya, claro, esto me sucede porqué mi pasado fue así o asá…pero esto no lo entiendo…y necesito entender.
Desgraciadamente, si este análisis es tan sólo mental, no sirve de mucho. Puede ayudar en un primer momento, puede incluso parecer que consuela el “saber” y “entender” lo que está ocurriendo. En cualquier caso no sirve para atravesar de manera profunda las situaciones complicadas que a menudo la vida nos invita a sostener, y pronto podremos comprobar que   tiene fecha de caducidad, si es que no se pone en contra de la persona y acaba por hacerle daño.
Lo que nos puede ser útil saber y ya pocas personas niegan, es que todo es energía. Los científicos ya han demostrado y es asequible comprobar hasta que punto somos, en esencia, energía en continuo movimiento, y todo lo que nos rodea también lo es. Los pensamientos también son energía. Están embebidos de una energía determinada. Podemos experimentar como es esa energía si prestamos atención a cualquier momento en el que estamos pensando…fijaros, mientras estás pensando no estás aquí. No estás viviendo. Estás embebido en ellos mismos, estás absorbido o absorbida por ese mismo canal. Es como si tú fueras ese sin fin de contenido inconexo sin sentido. No estás. Ni nada genuinamente de ti está, tampoco.
Necesitamos urgentemente recuperar (y digo recuperar porqué en esencia ya sabemos) el vivir desde otro lugar, desde otra visión, más allá del pensamiento. Y esto es posible, aunque requiere de intención, decisión, y práctica en el día a día. Se trata de aprender a percibir la energía vital que envuelve el interior de nuestro cuerpo, se trata de aprender a percibir la energía del momento presente, su vibración de vida. Y no estoy hablando de nada extraño, ni esotérico, ni de ciencia ficción. Hablo de algo muy simple que multitud de culturas y comunidades desde el principio del desarrollo humano han contemplado. El perder este contacto, es lo que nos ha traído hasta este estado de locura colectiva al que algunos autores se refieren. En palabras de Steve Taylor, extraídas del libro “la caida” (Editorial La Llave) un repaso histórico-antropológico-científico-espiritual sobre el desarrollo del ser humano:
“Durante los últimos seis mil años, los seres humanos hemos padecido una especie de psicosis colectiva y, en ese sentido, cabe afirmar que la historia consignada de la humanidad es, hasta cierto punto, una locura.
Pero lo más increíble de todo es que hemos llegado a considerar esa locura como algo normal. Y es que, una vez que la locura campa por sus fueros y afecta a todos por igual, nadie tiene conciencia de lo que es una conducta sana, racional y cuerda y las prácticas más horrendas y aborrecibles terminan convirtiéndose en tradiciones y consideradas naturales. Por ejemplo, parece “natural” que los seres humanos nos matemos unos a otros, que los hombres opriman a las mujeres, que los padres repriman a sus hijos o que pequeños grupos de individuos acaparen casi todo el poder y dominen a grandes grupos. El abuso de la naturaleza también se ha convertido en algo tan normal que nos ha abocado al desastre ecológico y nos ha llevado a despreciar nuestro propio cuerpo y a culpabilizarnos por experimentar deseos que son completamente legítimos. También parece “natural” que los seres humanos acumulemos grandes cantidades de riqueza que nunca podremos utilizar o que persigamos de manera infatigable el éxito, el poder y la fama. Y, asimismo, es muy “natural” que, a pesar de que consigamos incrementar nuestra riqueza y nuestro estatus social, nunca podamos sentirnos felices ni colmados de ninguna manera, sino que siempre estamos insatisfechos”.
Desenchufarnos, de vez en cuando, del ruido mental, y sobretodo, no creértelo tanto. Enchufarnos a la vibración de vida que tenemos en cualquier lugar del cuerpo. Vivir, la simplicidad maravillosa que cualquier momento nos ofrece. Observar las pequeñas cosas y dejarnos espacio y tiempo para percibir qué nos despiertan dentro. Sobretodo parar, parar…aunque sean breves momentos. Percibir una respiración y como nuestro cuerpo se mueve al respirar. Pararte a percibir cualquier espacio que la naturaleza te ofrece, sentir el respeto que ella nos muestra hacia cualquier forma de vida.
Dejar de buscar el problema. O profundizar en la importancia del mismo. Muy a menudo, fíjate bien, en este momento no hay ningún problema, y todo es fruto de un pensamiento que condiciona el presente por la experiencia del pasado o que, asimismo, teme a un posible futuro, realmente incierto.
Hay multitud de pequeñas prácticas, casi imperceptibles, muy sencillas, que nos pueden ayudar a sentirnos mejor. A estar en contacto con otra vibración energética, con otro espacio de vida. Y que a su vez, pueden ayudar al mundo a salir de este estado de locura del que nos habla Taylor (entre otros muchos).
Entonces, llegamos de nuevo a la playa…ahora camino por la arena…siento el calor, la humedad, el aire…en las plantas de mis pies, en la piel. Percibo el olor del mar. Escucho el murmullo de las voces, intento escuchar más allá…la presencia, estar presente, siempre nos amplia la percepción de los sentidos!! Sí, puedo escuchar el silencio que lo envuelve todo. Respiro y noto mi respiración. Miro a Pepi…estamos vivos…no sabemos por cuanto tiempo…pero ahora lo estamos…y eso es!!